21 de noviembre de 2014

El Frikipost: Cine de superhéroes, un género de entretenimiento y reflexión.

En los últimos años el campo de batalla, en cuanto a adaptaciones cinematográficas de los cómics se refiere, presenta día con día nuevos guerreros. Sin duda alguna, en esta "guerra" no hay ningún bando victorioso y un bando con la deshonra. Todos salimos ganando, pues como sanos aficionados al género del cómic adaptado al cine, tuvieron que pasar décadas de desarrollo tecnológico y mucha creatividad para ver a nuestros superhéroes como se debe en la gran pantalla.


Con el tiempo, parece que las nuevas generaciones y aún los de antaño, olvidamos que existió un Superman de Richard Donner o un Batman de Tim Burton que nos hicieron soñar en mundos fantásticos e hiperrealistas. Existió una ocasión en que los aficionados del Último Hijo de Kryptón se convencieron de que un hombre es capaz de volar. Otros en el que los criminales supersticiosos le temen a una leyenda urbana. Los pilares de lo que hoy en día ya es todo un género en la pantalla grande, me atrevo a decir, son los mismos pilares que vieron nacer el género de los superhéroes en los cómics: Superman y Batman.


Desde que Christopher Reeve portó las mallas y la capa de Kal-El, hasta que vimos a un originalmente odiado y repudiado Michael Keaton portando el manto del murciélago, han pasado de menos tres décadas en las que el desarrollo tecnológico y científico han contribuido a mejorar, en la mayoría de los casos, todos los aspectos de nuestra vida. Llegando incluso hasta la industria del entretenimiento. Durante este tiempo, Hollywood se ha encargado de entretener a las grandes masas de todas las formas posibles. Pero durante mucho tiempo, relegó a una aparente minoría interesada en películas basadas en aquellas publicaciones impresas que relataban historias fantásticas a través del arte secuencial.


Con la caída del murciélago literal en la industria del cine, pasaron varios años para volver a la gloria de lo que fueron los filmes de Batman. Por supuesto, me refiero a aquella cuarta parte de la saga del Hombre Murciélago que lo acabó todo: Batman & Robin. No me mal entiendan, para aquel tiempo yo era un niño ilusionado de 8 años, que lo único en lo que pensaba era ir al cine a ver a su superhéroe favorito. Lo cual por cierto nunca pasó y lo terminé viendo en un VHS, cosa que no me importó ya que al final si vi la película que me hizo conocer a un integrante más de la batifamilia: Batgirl. Maravillado con mi ídolo Terminator en el porte de un imponente Mr. Freeze y una coqueta y curiosa Poison Ivy. No hay que olvidarlo, un Bane que no parecía razonar mucho.


A la luz de Batman Begins en ese increíble 2005 en el que mi afición por Batman aumentaría sin control, aquellos años mozos en mi gusto por las historias de Batman tendrían una óptica distinta. Llega el Batman de Christopher Nolan que lo cambia todo y pone muy en alto la escala del cine basado en superhéroes. Qué decir de la escalada en todo sentido que representó y sigue representando The Dark Knigth en 2008 que nos dío al que es considerado por muchos al mejor villano de los cómics y, por otros tantos, al mejor villano del cine.


El cine de Christopher Nolan me hizo revalorar las historias escritas y dibujadas en los cómics, me hizo confirmar que mi gusto por ellos no era cosa de niños. Y por ello me pregunto si ustedes piensan igual. Antes de eso, acontecieron dos eventos inigualables en el cine que pasé por alto. Me refiero claro al nacimiento en serio de Marvel en el cine de superhéroes: X-Men y Spider-Man. Es así como los Hijos del Átomo y el Hombre Araña contribuyeron a dar un segundo aire a ese género en desarrollo. Después de ver a Christian Bale transformarse en Bruce Wayne y no en Bruno Díaz, mi vista le puso más atención a otras historias.


Ese sentimiento que solo había logrado Superman de niño, volvió con Spider-Man combatiendo con el Green Goblin en Nueva York. También regresó al ver a Wolverine combatir contra Magneto. Fue el comienzo de la era de Marvel. Y un poco más reciente, la llegada de Avengers de Joss Wedhon en 2012 junto con The Dark Knight Rises fueron lo mejor que nos ha pasado como aficionados al mundo de los superhéroes. Ese sentimiento de reír, llorar y soñar como niño cada vez es más frecuente. El responsable de ese sentimiento más joven es Guardians of the Galaxy de James Gunn.


La última referencia demuestra que si una industria se lo propone, puede llevar a un grupo de desconocidos antihéroes a hacer soñar como niños a cualquiera que paga un boleto para entrar al cine, a cualquiera. Hasta mis papás saben quién es Rocket Racoon, Groot, Drax, Gamora y Star Lord. Eso mis amigos, es poco frecuente. Quiere decir que algo han hecho bien los escritores, los guionistas, los actores, los directores, los productores, etc. Los superhéroes son en la actualidad un tópico común en la plática de una familia, de un grupo de amigos.


Pero no se confundan, los superhéroes, lejos de ser un género de muchos en la megaindustria del entretenimiento, son un reflejo de una sociedad en búsqueda de nuevos valores, de nuevos mitos. El cuidado del medio ambiente, el respeto por la vida, la lucha por las causas justas, el futuro y la trascendencia son temas recurrentes en estas películas. Son un medio por el cual podemos comprender un mensaje e integrarlo en nuestras vidas cotidianas. ¿O acaso no les inspira un supehéroe a ser mejores seres humanos? Los invito a reflexionar, la literatura en los cómics desde hace mucho tiempo dejo de ser considerada literatura barata, ¿o no Hollywood? 


¡¡¡Hasta pronto!!!

No hay comentarios: